sábado, 22 de septiembre de 2012

Yo no soy pobre


Estos días en que me sobra más tiempo de lo que quisiera estoy ordenando mis notas de la agenda y he borrado cosas que me convenía conservar: estoy muy distraída y no me concentro en lo que hago.

José Mujica

Me pongo a navegar por la red buscando algo que me llame la atención y tuve la suerte de encontrar en Facebook algo que le debería hacer pensar a más de uno. Se trata de unas palabras del presidente de Uruguay, Pepe Mujica. No sé cuando las dijo, pero no creo que eso sea importante porque sus palabras deberían ser eternas. Dicen lo siguiente:

Yo no soy pobre, pobres son los que creen que yo soy pobre. Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero sólo para poder ser rico.

Quiero tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me motivan. Y si tuviera muchas cosas tendría que ocuparme de atenderlas y no podría hacer lo que realmente me gusta. Esa es la verdadera libertad, la austeridad, el consumir poco. La casa pequeña para poder dedicar el tiempo a lo que verdaderamente disfruto. Si no, tendría que tener una empleada y ya tendría una interventora dentro de la casa. Y si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven. No, con tres piecitas me alcanza. Les pasamos la escoba entre la vieja y yo; y ya, se acabó. Entonces sí tenemos tiempo para lo que nos entusiasma. No somos pobres.

Ahí queda eso. Sr. Mujica: ojalá hubiera más gente como usted.

lunes, 27 de agosto de 2012

No es tan difícil


Seguro que he dicho más de una vez que vivimos una época difícil (uy, qué lince…). Nos pasa algo y en seguida estamos escribiendo un sms o un email, que siempre parece que molesta menos que una llamada pero, si no tienes tarifa plana, mejor un cara a cara. Lo curioso es que, si pones 10 ó 15 sms (o más) te los contestan todos, y te animan con las palabras más cariñosas. Si se trata de una llamada te hablan hasta que reciben un sms que indica que se han terminado los minutos que dicen que son gratis (si tienen teléfono fijo no sé qué excusa se inventarán), y si quedas con alguien te echan la bronca cuando te preguntan “qué tal” si luego resulta que tu problema es el de siempre. Si ya lo saben ¿para qué preguntan?


Aquí lo que me planteo es una cosa: ¿nadie se da cuenta que la solución más barata, y con la que se dice más, es un simple apretón de manos o unas palmaditas en la espalda? (un abrazo ya cuesta). No es tan difícil. Lo que sí tengo claro es que, a partir de ahora, cada vez que me pregunten cómo estoy me limitaré a un “bien, gracias”. Lo mismo que sé escuchar, también sé ser borde.

lunes, 20 de agosto de 2012

Yo confieso...

No, no voy a hablar de Montgomery Clift. En tiempos de verano la relajación tanto física como mental sigue caminos insospechados… No estoy haciendo nada de ejercicio por el calor y leer me cuesta (quizás necesite gafas nuevas), pero al menos tengo con quién hablar de diferentes temas que me gustan. Y es que, desde hace tiempo le dejo mis libros a un amigo que está pasando un mal momento (eso todos, pero él peor), y la lectura le está ayudando a evadirse. Le he dejado un libro sobre la “verdadera” historia de los mosqueteros, otro sobre el III Reich, ahora mismo está leyendo uno sobre la revolución alemana de 1918… Lee a la velocidad del rayo, y es un gran erudito, por lo que las conversaciones con él son muy enriquecedoras: lo mismo hablamos de filosofía, que de arte, historia, política u ortografía.

Athos, Portos, Aramis y D'Artagnan.

Un día nos fuimos a tomar una cerveza y estuvimos hablando de lo que habíamos hecho en el día. Le conté que había estado viendo la tele porque, a ver, no todo va a ser estudiar. Casi todas las series que me gustan ver son reposiciones, se ve que por la crisis no compran capítulos nuevos, pero no me molesta demasiado. De pronto, y sin avisar, le solté que estaba viendo un culebrón que, además, era una reposición. Este culebrón me gusta especialmente, no por las actuaciones de los actores jóvenes, sino por la de los más mayores, que hacen un trabajo mucho mejor probablemente por la experiencia.

Arturo Peniche.

Me dí cuenta que mi amigo se quedó impactado, mudo; quizá le parecía inconcebible que alguien que lee sobre la Primera Guerra Mundial sea capaz de ver una telenovela donde la tía solterona es la única que no se come una rosca. Ya podía hacer una disertación sobre la relación que había entre La Celestina y Real del Monte, que el pobre no recuperaba la palabra.

Leticia Calderón.

Después de un momento de silencio, mi amigo empezó a pasar las hojas del libro que le había llevado y se puso a ver las fotos. “Éste es el káiser, ¿no?”, acertó a decir después de permanecer callado largo rato. Traté de desfacer el entuerto diciéndole que otro de mis grandes secretos es mi afición a las películas de Jackie Chan pero hizo una mueca muy rara, así que nos despedimos hasta la próxima y me fui a casa.

Guillermo II.

La verdad, no lo entiendo. ¿Dije algo malo? En el capítulo de mañana creo que la chica a la que plagiaron un libro conseguirá poner en evidencia al cerdo que lo hizo, y todo gracias a la ayuda de su jefe, del que está enamorada en secreto pero que se va a casar con otra que a su vez prefiere al padre legal del chico que…

Jackie Chan.

viernes, 3 de agosto de 2012

El Hospital Clínico Veterinario

Poco a poco voy regresando a la normalidad, después de mi fallido examen de julio y molestias estomacales provocadas por las preocupaciones y el calor, lo que me ha retrasado en un montón de planes. Esa normalidad incluye haberme quedado sin trabajo, lo que da mucho tiempo para pensar y volver a escribir, por ejemplo, sobre el cierre del Hospital Clínico Veterinario de Madrid el 12 de julio, por falta de crédito. Este centro está vinculado a la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, y es donde sus estudiantes hacen las prácticas.

Hospital Clínico Veterinario.

Hace cosa de dos años tuve el triste privilegio de saber de la categoría humana y profesional del personal de ese centro cuando mi perro Trasgo fue tratado ahí de sus dolencias en sus últimas seis semanas de vida. En todo ese tiempo, no nos pudieron tratar a Trasgo y a mí con más cariño, lo cual se agradece en una situación que para mí era del todo nueva. Cuando la muerte de Trasgo se hacía ya algo inevitable, le pregunté a su oncóloga si podía donar su cuerpo para investigación, y me dijo que sí, y que ese era precisamente el lugar donde debía hacerlo: lo hice porque era el mejor equipo oncológico para perros de toda España. Aquí quiero dejar bien claro que si no salvaron a Trasgo es porque ya no se podía hacer nada por él, y que si doné su cuerpo a la ciencia fue por ayudar a otros perros. Y quién sabe si lo que estudiarían con él también serviría para ayudar a personas.

Ya sé que mucha gente estará pensando que antes que dar dinero a los animales mejor dárselo a las personas. Pero, los que nos hemos pasado casi toda la vida solos no lo vemos así: no hay nada como un guau o un miau para combatir una depresión. Y tener la seguridad que va a haber alguien que atienda a nuestro perro, gato, caballo o lo que tengamos, y que además lo haga bien, es algo que no tiene precio. El Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid es un referente de cómo debe ser un centro de esas características. 

Trasgo en una mesa de reconocimiento del Hospital Clínico, hace dos años.

Pero no todo van a ser malas noticias. El malestar que me ha impedido trabajar en los blogs durante tanto tiempo ha hecho que el final de este post sea muy diferente al que tenía pensado cuando empecé a escribirlo. Resulta que el 30 de julio ha habido una reunión en el Rectorado para hablar de la reanudación de la actividad del Hospital Clínico, y parece que se tienen esperanzas de que no tarde mucho. De ser así, sería la primera noticia con esperanza que oigo en mucho tiempo.

jueves, 12 de julio de 2012

La Marcha Negra

Estoy a dos días de saber si paso a la siguiente fase de la oposición. Durante muchas semanas ni he querido ver las noticias para no deprimirme y poder centrarme en lo mío, pero semejante ostracismo no ha impedido que me enterase de algunas cosas porque, a ver, la gente habla por la calle y en el Metro siempre hay alguien que va leyendo la prensa gratuita: imposible no enterarse de nada si quién la va leyendo es alguien que tienes enfrente.

Marcha Negra a su paso por Villacastín (Segovia).
Mineros a su llegada a Madrid.

Lo cierto es que hoy, fecha en la que he firmado el despido del trabajo en el que estaba, he releído algunas cosas que había apuntado desde días atrás; yo siempre llevo un cuadernillo donde voy apuntando ideas o cosas que me llaman la atención. Algunas de esas cosas eran: recortes en ayudas a niños autistas, los pensionistas tendrán que tragar con el copago de los medicamentos, subida del IVA, recortes a los desempleados… Pero quería destacar un acontecimiento: ayer llegó a Madrid la Marcha Negra, unos 200 mineros (y mineras) procedentes de Asturias, Castilla-León, Aragón, Castilla-La Mancha y Andalucía: SE HAN HECHO EL RECORRIDO A PIE, tardando un total de 19 días. Y entre Oviedo y Madrid hay más de 400 kilómetros. Vienen a protestar por los recortes que amenazan a más del 50% del sector. Se hizo una marcha nocturna atravesando la Gran Vía de Madrid, y también se hizo una manifestación en frente del Ministerio de Industria, marchas a las que acudieron una multitud de personas que fueron a arropar a estos héroes.

Marcha nocturna de los mineros en la Gran Vía de Madrid.
Mineros camino del Ministerio de Industria.

Ahora mismo no sé cuánto me queda de paro, ni sé cómo haré cuándo se me acabe el dinero si para entonces sigo sin trabajo. Pero también pienso en cómo estará esta gente, cómo estarán todos esos mineros para que hayan venido a Madrid, insisto que a pie, en una de las épocas de más calor de todo el año. Y no falta gente que se permite ironizar en público sobre estas personas, al fin y al cabo, seres humanos que luchan por su pan a costa de mantener un trabajo que no es precisamente cómodo. ¿Cuándo se va a recortar de los sueldos de las personas que toman estas medidas?

miércoles, 4 de julio de 2012

Un dios salvaje

Escribo esto mientras regreso a casa después de haber visto una película de Roman Polanski, Un dios salvaje. No estaba mal, aunque quizás demasiado claustrofóbica: se desarrolla en un 95% en el salón de una casa. La película trata de dos parejas que se pasan la película discutiendo en ese salón sobre los hijos de ambas, y es que uno de los chicos le ha roto dos dientes al otro.

Bueno, me merecía esta distracción después de haber sufrido el examen de la oposición este lunes. Era un ejercicio práctico (comentario de una cliserie ¡ay! para Geografía, comentario de texto con Aristóteles y Marx incluido para Historia, y comentario de una lámina con panteón para Arte) y uno teórico a elegir entre cuatro: yo elegí los Austrias. Estábamos convocados a las 9 de la mañana y no me fui del lugar del examen hasta las 14,30. No fue tan angustioso como pensaba y, si apruebo lo del lunes, el día 15 haría la defensa de la Programación y haría una prueba más, esta vez sólo de alguno de los temas de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de B.U.P., curso y materia en las que baso mi Programación. Pero hay algo a lo que vengo dándole vueltas desde el día del examen: según mis cálculos, basados en que un profesor de los que vigilaban dijo el número de tribunales y en el hecho  de que en mi grupo éramos unas 25 personas, el número de aspirantes para las 11 plazas que se ofrecen para la especialidad de Geografía e Historia, sería de unas 660 personas, pero luego me acordé que la gente que se examinaba en mi tribunal se distribuía en dos aulas. (Quiero hacer una puntualización: las 11 plazas de acceso libre, salen de las 30 que se ofrecieron cuando se convocó la oposición. Esas 11 con las que quedan después de quitar las destinadas a opositores con minusvalía o a los procedentes de otros cuerpos de funcionarios. En una información publicada en el diario El Mundo el lunes 2 de julio, a las 14,31 horas, el número de plazas son 300, de las que desconozco su procedencia).

La verdad es que, después de la última prueba tenía tantas ganas de regresar a mi cuarto para descansar, que no me fijé si pasaba lo mismo con el resto de los tribunales. Y espero que no, porque de ser así, en vez de 660 aspirantes para 11 plazas serían muchos más. (Otra puntualización: en la misma información del diario El Mundo mencionada más arriba, pone que los aspirantes a esas 300 plazas son un número de 2.146). Desconozco el origen de todo este caos, pero se me hace como que lo ha organizado un dios salvaje.

miércoles, 27 de junio de 2012

Se acerca el gran día

Desde hace varios días hay momentos en que me entran ganas de ponerme a llorar de lo tensa que estoy: ya sé que este viernes es mi último día de trabajo en la empresa donde he estado trabajando desde septiembre. También sé que el lunes es el examen para profesor de ESO y Bachillerato: me toca examinarme en Leganés a las nueve de la mañana. Para el que no conozca estos lares, Leganés es una ciudad de la provincia de Madrid (como Alcobendas o Móstoles) donde antiguamente había un manicomio. He tenido suerte: la vez anterior fue en Majadahonda, en una época del año donde había un transporte nefasto y, peor aún, donde apenas había gente en la calle del calor que hacía, así que -si me perdía- se hacía muy difícil encontrar a un ser humano a quien preguntarle si iba por buen camino (si se trataba del malo conmigo misma tenía suficiente para darme cuenta).

Esta vez me he metido en el Google para ver cómo se iba hasta el instituto donde me examino; como la primera opción que me daba el buscador la entendía no quise complicarme con más: tardaría hora y media en llegar desde mi casa. Hace dos días hice el trayecto y puedo decir que es algo más de hora y media, pero una vez en el instituto, me encontré con una limpiadora que me indicó un camino más corto, lo probé a la vuelta a casa y ese será el que haga para ir al examen.

Otra cosa que encontré, y que no contribuyó a tener una tranquilidad tan necesaria en estos momentos, fue que, en la web de la Comunidad de Madrid encontré algo de la necesidad de un certificado digital para consultar las notas del primer examen si quería pasar al segundo. ¿Ya no es suficiente con el DNI? Se ve que no. Encima, llevo tres días seguidos queriendo hablar con el 012 para que me expliquen eso del certificado digital, pero llamo y se corta la comunicación. Al final terminé en una oficina de atención al ciudadano donde me explicaron cómo se hacía lo de ese certificado y, una vez instalado (previa llamada por dos veces a un 902) probé a pedir una vida laboral para ver si el certificado funcionaba, y funcionó. Me he olvidado de explicar que lo del certificado digital es un programa que (previo mogollón de gestiones con el ordenador y en oficinas de Seguridad Social, Comunidad de Madrid o etc. etc. etc.) se instala en el ordenador para hacer gestiones en determinadas webs pero con más seguridad de la habitual, porque algunas se pueden hacer igual. No me quiero imaginar que hará el opositor que venga de fuera o el que no tenga ordenador propio (que aún los hay).

Ahora mismo me dirijo a mi barrio; voy aprovechando el wifi del bus. Quiero ir a a biblioteca a darle los últimos toques a la programación. No sé cómo va a acabar todo esto, pero estoy harta. Tengo ganas de hacer los exámenes de una p… vez y olvidarme de todo por una temporada.