martes, 28 de julio de 2026

Cambio climático


Incendio de Almorox. Fotografía tomada de el diario El País

Parece que hay gente que no se da cuenta pero hace un calor espantoso. ¿Es por el cambio climático? Es posible. En mi vida el calor me había sentado tan mal: me he pasado el mes de junio y de julio viendo el gotelé del techo y comprando hielo. He preferido parar y no hacer nada que intentar hacer algo y reventar por el calor.

Pero hay días que refresca. De niños, cuando hacía calor después venía un chaparrón que servía para refrescar y aprovechábamos para hacer un campeonato de comedores de pipas. Ahora no suele haber chaparrones, y si los hay, la gente busca la última aplicación para jugar en el móvil. Y lo de las pipas ya parece de otro planeta.

En verano, mi madre y yo vamos muchas veces a la biblioteca para leer y aprovechar el aire acondicionado gratis (en invierno calefacción), y si es sábado o domingo cogemos el circular y nos bajamos en la última: el aire acondicionado nos hace sentirnos mejor, pero la conciencia nos recuerda que también contribuye al cambio climático, y es este cambio el que está llevando progresivamente a la desertificación aunque no falta quien se empeña en decir que ese cambio no existe. ¿Por qué?

Una cosa más. Al momento de escribir estas líneas, en la provincia de Castellón hay un incendio desde hace cuatro días; Ávila, Toledo y Madrid están afectadas por unos espantosos incendios que ya han perjudicado 77.000 hectáreas y provocado el confinamiento o evacuación de más de 90.000 personas. No incluyo datos sobre las casas y negocios calcinados, ni las vidas que se han perdido porque no encuentro dados suficientemente claros pero sí que también se están rescatando animales domésticos. Está claro que el trabajo de los bomberos no está pagado, lo estaría si hubiera inversión. Sois unos héroes.

Una cosa más no, dos. Gracias a todos los profesionales que han venido del extranjero para ayudar, muy especialmente a los portugueses. Nunca nos fallan. Muito obrigado.


Parque Natural del Valle de Iruelas, Ávila. Fotografía tomada de el diario El Mundo