'Te invito unos días a mi casa' me dice alguien a quien no veo hace dos años. Ahora vive en el extranjero en un sitio que no conozco. Y, la verdad, es que me hacía falta desconectar. Antes de darme cuenta, los ocho días previstos se convierten en cinco, que en realidad son cuatro porque el último sales antes para no llegar tarde al aeropuerto. Le dije que no me compensaba ir para tan poco tiempo, me cuestan lo mismo cinco días que ocho.
Hoy me ha enviado un WhatsApp para decirme que está de vacaciones a más de 2.000 km. ¿Qué falta hacía? Luego se preguntará si me pasa algo si no le contesto... Todo el mundo de vacaciones, qué bien.
