Últimamente no me prodigo demasiado por aquí: la verdad es que necesitaba poner en orden varias ideas. Bueno, sigo sin poner en orden demasiadas cosas pero, si espero a hacerlo, nunca regreso.
Ya ha pasado casi un mes de este año y no noto que haya pasado nada especial. Quizás sea bueno, no lo sé, pero a veces no puedo evitar la sensación de que estoy en un punto muerto, como ya me ha ocurrido otras veces. Esto no va hacia delante ni hacia atrás. Entonces voy al Google y pongo en el buscador “crisis existencial” para ver si es eso lo que me pasa: para qué habré buscado…
Estas fiestas están siendo de lo más atípicas: estoy de canguro de un perro y un gato. El perro es una hembra de fox terrier, como Milú pero con manchas, y el gato es un macho de gato común europeo. Son guapísimos, pero no sé dónde he metido el cacharro que sirve para pasar las fotos del móvil al ordenador…
Así es Chiquita, pero no es Chiquita.
Así es Mamiau, pero no es Mamiau.
Bueeeeno, ya quedan pocas horas para que termine el 2011: no ha sido tan mal año como el 2010 (lagarto, lagarto). Cenaré con Chiquita (la fox) y con Mamiau (el gato). Me tomaré unos espaguetis, en Japón son símbolo de prosperidad para el Año Nuevo.
Mis espagueti tendrán menos nata y más panceta.
Después pollo asado con patatas, eso es que me gusta mucho.
Por si alguien no lo había notado, esto es un pollo asado.
Regaré la cena con un cariñena que, para lo que me ha costado, a saber qué clase de reserva será.
Nada como un tinto para un pollo como el que me voy a comer.
Unos turroncitos y uvas de la suerte, muchas uvas, a fin de cuentas, no habrá ningún notario presente para ver si me meto en la boca 12 ó 24.
Uauuuu...
Me he comprado un kilo, por si acaso.
En fin, de verdad que os deseo que tengáis un Feliz 2012, que nos lo merecemos (por lo menos yo). ;)
Si mis matemáticas no me fallan, Alejandra cumplió 34 años el pasado 19 de julio. Para entonces ya llevaba algún tiempo hospitalizada, no recuerdo cuánto pero ahora eso da igual.
Todo empezó cuando le dieron unas hemorragias muy fuertes: una amiga la llevó a un hospital y ahí quedó ingresada. Tardaron tiempo en dar con lo que tenía. Finalmente encontraron que tenía un problema de plaquetas, era una leucemia que se había escondido. Pero al menos ya se sabía lo que tenía.
Al cabo de un tiempo se decidió quitarle el bazo como parte de una serie de medidas encaminadas a su mejora: la intervención tuvo lugar el 24 de noviembre. Mientras esperábamos noticias sobre su evolución, tuve ocasión de hablar con Alejandra por el Facebook: me dijo que cuando se inició su enfermedad pidió la baja médica y, a pesar de haber trabajado bien, como la enfermedad se prolongaba, terminaron despidiéndola. Está angustiada porque hacía frente a sus gastos con unos ahorros que ya se le han terminado, y no tiene paro.
Lo cierto es que para ayudarla, dos amigas suyas, Beatriz y Noelia, han tenido una idea: recaudar fondos para echarle un cable a Alejandra. Según me dijo Bea, “cualquier ayuda, por modesta que sea, será bienvenida”. El número de cuenta de Alejandra es el 20540485179190286374 y pertenece a la Caja Cívica de Navarra o Caja de Ahorros de Navarra, como me dijeron en mi entidad bancaria. Su nombre completo es Alejandra Vega, seguramente os lo pidan.
Ahora Alejandra ha salido del hospital donde estaba a la espera de poder entrar en alguno especializado en hematología, dado que la operación a la que se sometió no dio el resultado esperado. Le gustaría La Paz de Madrid, pues tiene a los mejores oncólogos de Europa y un servicio de Hematología muy bueno.
Me he quedado sin saber muy bien cómo terminar este post. Sólo decirle a Alejandra que no está sola.
Lo que tiene vivir en una ciudad como Madrid es que te encuentras cosas de lo más variopinto. En la zona del Centro, donde me gusta mucho callejear, es habitual ver a magos, músicos, pintores... Estos días ya se ven a los vendedores de lotería y dentro de poco veremos a los bomberos vendiendo calendarios. Hace unos días ví a un grupo de representantes del Pacma, Partido Animalista, que defiende los derechos de los animales. Lo cierto es que empecé a documentarme sobre el partido, su programa y sus líneas de acción, pero cuando me puse a buscar fotos y vídeos no pude seguir: se me cayó el alma a los pies viendo las fotos y los vídeos de los perros abandonados. No pienso poner fotos truculentas en este post, el que quiera verlas que las busque: todos sabemos que los animales no son tratados como se merecen, y lo más probable es que sus derechos son contemplados en el programa de los demás partidos de forma anecdótica.
De todos modos, quería hacer una pequeña mención a Chico, el mejor amigo de mi difunto Trasgo. A diferencia de éste, Chico no lo tuvo siempre fácil: fue un perro callejero del que se sabe que estuvo viviendo cosa de un año en la calle, y fue empleado para hacer prácticas de tiro. Hoy tiene un hogar feliz, en compañía de Carmen y de su otra mascota, la gata Kira.
De izquierda a derecha, Chico y Trasgo.
Por favor, gane el que gane este domingo que se acuerde de estos seres: si no miramos por nuestros mejores amigos no esperemos que nadie más lo haga por nosotros.
Cuando la fiesta de Halloween empezó a celebrarse en España se dijo que era una cosa más que venía de los Estados Unidos. La precedían los donuts, la Coca-Cola, los westerns… infinidad de cosas que siguen ahí como una parte más de nuestra cultura cuando, que yo sepa, la fiesta de Halloween es de origen celta. Me puse a curiosear por Internet para ver si encontraba en qué momento pasó la fiesta de Europa a Estados Unidos: sólo tenía claro que no fue con los peregrinos del Mayflower. No tardé en encontrar que la llevaron los inmigrantes irlandeses que huían del hambre de la patata en Irlanda entre 1840 y 1850. Huían del hambre…
Hoy cuando venía a casa en el autobús me dí cuenta que los cristales estaban hecho un asco. Habían estrellado algo que era como una baba y ya estaba seco: eran restos de huevo. Conté el número de cristales que tenía el autobús, calculé el número de huevos que podían haber tirado a cada cristal y el total era de 60 huevos.
No hace falta remontarse al siglo XIX para encontrar hambre, hay hambre ahora: ¿De dónde viene la insensatez de estrellar huevos con la necesidad que se está pasando en tantos sitios? ¿Los inmigrantes irlandeses hubieran celebrado Halloween desperdiciando lo que se podían llevar a la boca?
No me había dado cuenta de que llevaba tanto tiempo sin escribir por aquí. La verdad es que he estado ocupada con varias cosas que requerían un poco más de atención: cosas del otro blog, voy haciéndome con los temas que me faltan para la oposición, hasta encuentro sitios donde poder comprar ropa de mi gusto que, parece una tontería, no siempre es fácil a pesar de vivir en una ciudad como Madrid. En muy poco tiempo pasé de una talla 44 a una 38 y, de repente, la mitad de mi ropa no me servía. Ya voy teniendo qué ponerme: quizá me falte alguna chaqueta para el invierno y zapatos, pero tampoco quiero obsesionarme, baste que salga para ir a comprar algo que no lo encuentro. Yo lo que hago es encontrar, que no buscar, y para ello me pongo a callejear por el Centro, por la zona de Sol y perderme por ahí mientras oigo a los músicos callejeros. A veces me paro a escuchar a un violinista rumano que toca a Vivaldi y a Bach, otras me detengo a ver los juegos de magia de un mimo, y me pongo a pensar en muchas cosas, en mucha gente… Un día decidí que podía ir a visitar a mi amiga Nancy, que vive cerca de Saint Louis (Missouri) y me puse a maquinar el viaje: cuadrar las fechas de las vacaciones con la fecha perfecta para hacerlo, que sería enero, después de Reyes; comprar la ropa pensando en el invierno de ahí, que deber ser fino; qué útiles personales puedo llevar; hacer el pasaporte, buscar un vuelo económico… Un montón de embrollos que, todos, son bienvenidos porque necesitaba escaparme de aquí, ver las cosas con distancia, y que mejor que una amiga que me comprende y me ha escuchado siempre. Además, a pesar de mantener el contacto con ella por Internet, no la he visto personalmente desde que vino a España a ver la Expo de Sevilla, así que todo eran motivos para hacer ese viaje.
Pero hace dos días me llega un sms convocándome a una reunión informativa sobre un curso que había pedido hace tiempo y que, si finalmente me lo dan, me puede venir muy bien para encontrar en el futuro un trabajo relacionado con mi profesión (soy profesora). Mientras intento dar con el contacto del centro donde se impartirá el curso para saber con tiempo si el curso y el viaje interfieren entre sí, me entero de un asunto sobre un amigo y me entristezco un montón, y luego me entero por el contacto que se espera que el curso empiece a mediados de noviembre y que durará cuatro meses, con lo cual me aplasta por completo el proyecto del viaje. Claro que, el viaje lo puedo posponer y, de hecho, cuando hablé con Nancy para decirle que quería ir a visitarla le dije que iría a verla el año que viene, y que mi primer intento sería en enero, y si no podía ser pues unos meses más tarde. Y si lo hago más tarde el viaje, tendré más dinero ahorrado y tendré el curso hecho, lo cual me viene muy bien. Pero después de la tristeza que me he llevado hoy, me hubiera venido muy bien hacer el viaje ahora mismo.
Esta entrada la tenía que haber sacado antes, pero lo que tiene irse de marcha cuando se tienen tarataytantos años y “llegar a casa de madrugada” es que tardas más en recuperarte. Bueno, siguiendo con mi terapia de música ochentera, el 21 de este mes, o sea, hace dos días, me fui a oír a uno de mis grupos favoritos, uno de esos que no tuvieron la suerte que se merecen pero, para fortuna mía (y de mucha más gente) están volviendo a la palestra. Se trata de Cadillac (no los Fabulosos Cadillac, no nos vayamos a confundir, que además de fabulosos tienen muy poco). Cadillac apareció allá por los 80 con Pensando en ti (1981). En este primer álbum formaban el grupo José María Guzmán (guitarra y voz), Eduardo Ramírez (bajo y voz), Pedro Sánchez (teclado y voz) y Javier de Juan (batería).
En la imagen de arriba, y de izquierda a derecha, Javier de Juan, Eduardo Ramírez, José María Guzmán y Pedro Sánchez.
Para Llegas de madrugada (1982) se fue Javier de Juan y entró en su lugar Daniel Jacques de Louis.
(Está claro que aquí no se les ve pero se les oye, y muy bien.)
El siguiente LP (no hay que olvidar que en esta época teníamos los vinilos) fue Un día más (1983), que incluye un tema tristísimo donde los haya, Perdí mi oportunidad. Así que os pongo esta otra, Sólo amor.
(Como agarre al que cortó el comienzo...)
Funkyllac (1984) ya no cuenta con Eduardo Ramírez, y en su lugar entra Pepe Marchante. Es un álbum que rompe con todo lo que había hecho el grupo anteriormente: más funky y más sintetizadores. Una muestra de ello es el tema de los Shocking Blue, Venus.
(El tío de blanco que no para de moverse es Pepe Marchante.)
Pero en 1986 Cadillac es seleccionado para representar a España en el festival de Eurovisión, con el consiguiente gafe que eso ha traído a la mayoría de los artistas españoles que han pasado por ese certamen. Valentino es el tema que cantan y el nombre que lleva el disco que saca la formación, que a estas alturas se ha quedado en trío pues se ha marchado Pepe, y se han quedado José María, Pedro y Daniel.
Para disgusto de los fans (yo me llevé un berrinche espantoso) el grupo se disuelve, y hasta 2010 no nos deleitan con otro disco, 25 años, donde se incluyen versiones magníficas de temas antiguos, y algunos nuevos. Esta vez Cadillac lo forman José María Guzmán, Eduardo Ramírez y Pedro Sánchez.
Bueno, volviendo al concierto. Fui con mi amiga Sarah Hill. Llegamos las primeras, cuando aún no había llegado nadie, y para hacer tiempo nos fuimos a comer algo a un restaurante cercano, donde vimos a Eduardo. Luego nos dirigimos a la sala donde iban a actuar los muchachos, y ahí saludé a Pedro de parte de “Tita”, una compañera mía de trabajo que me dijo que lo conocía. Más tarde, “Tita” me dijo que se acordó que a ella Pedro la llamaba por su nombre, Esperanza, y que lo conocía de la pandilla de Getafe. Después saludé a Guzmán y, finalmente, empezó un sensacional concierto acústico, donde José María tocó un tipo de guitarra bastante curioso, Pedro se estrenó como percusionista y Eduardo nos deleitó con el bajo. Les acompañó con el teclado “Toni Flowers”, como siempre único.
No hace falta que diga que estoy esperando el anuncio de su próxima actuación. No os limitéis a leer una simple enumeración de sus temas. Temas únicos, voces inimitables: son únicos, de verdad. Y por una vez no llamé a mi amiga Paky Burgos, de Terrassa, para restregarle por la cara lo que se estaba perdiendo.