Estoy en mi puesto de trabajo justo después de comer, con un sueño horrible. De vez en cuando, tomo unos sorbos de refresco con cafeína en un intento de no dormirme. Como no tengo reloj de pulsera, miro de reojo la hora que indica el móvil, porque en ningún lugar de mi pantalla veo algo que me haga saber en qué tiempo vivo. Esto no está mal, pero cuando pasan las horas y no se hacen encuestas resulta descorazonador. Pero tampoco me estoy quejando: no han renovado a todos los compañeros a los que nos vencía el contrato a finales de abril. Y, además, son compañeros que trabajan bien, que me ayudaron cuando no me apañaba con el ordenador y también me enseñaron varios trucos para sacar adelante las encuestas. Me sabe mal la situación que se ha creado. Desde aquí quiero desearles que encuentren un trabajo a la mayor brevedad posible.
sábado, 14 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
¡Que vivan los novios!
Lo confieso, estas cosas me encantan. Y aunque a mí no se me ha perdido nada en este asunto, me las apañé para ver un poco de la transmisión en directo, he visto todas las redifusiones que he podido, y me he estudiado el Hola de cabo a rabo. ¿De qué estoy hablando? Supongo que a estas alturas ya os habréis dado cuenta… De qué va a ser, de la boda de Guillermo de Gales y Kate Middleton, que se casaron el viernes 29 de abril en la abadía de Westminter.
Tengo que decir que me ha encantado, y es que yo para estas cosas soy muy british. Guillermo, que iba con el uniforme de la Guardia Irlandesa, estaba muy guapo. Kate, perdón, Catherine, llevaba un vestido precioso, que recordaba al que en su día llevó Grace Kelly y, por qué no decirlo, al que vistió Belén Esteban.
Su Graciosa Majestad Isabel II (a mí me intriga porqué eso de “Graciosa” si esta mujer no tiene ni pizca de gracia) iba con un traje del que podría decirse que le han cambiado el color con el photoshop, porque, a decir verdad, el modelo parecía igual a los que lleva siempre, solo que esta vez era amarillo pollito. Pero, a su manera, se la veía feliz. Le concedió a los recién casados el título de Duques de Cambridge.
Del resto de los asistentes, cabe decir que entre las damas predominaron los tonos pasteles (se ve que entre las invitadas filtran la consigna de ir en determinados colores) y entre los hombres se vistió con frac y con uniformes de los diferentes ejércitos.
Como no, no faltó quien dio la nota, yo no sé si pretendiéndolo o no: me refiero a las hijas de Sarah Ferguson. ¡De dónde habrán salido esos tocados, sobre todo el de la mayor! (y es que encima no se le cae). ¿Es que nadie les avisó de que iban a un sitio serio? Válgame Dios, esperemos que cuando se casen elijan un poco mejor.
Bueno, yo ví la boda porque tenía ganas de ver algo bonito, algo feliz. Esperemos que siga siéndolo. Y que nosotros lo seamos también.
miércoles, 6 de abril de 2011
Por fin algo bueno
Bueno, tengo trabajo otra vez. Estaré haciendo encuestas telefónicas, que siempre es más fácil que llamar para vender (al menos a mí me lo parece). Empiezo esta tarde y la verdad es que estoy muy tranquila. El día de la entrevista grupal ví a varios de los que serían mis compañeros y parecían gente maja; incluso había personas que se les veía bastante más mayores que a los demás (cincuenta cumplidos y más), y eso me gustó porque es justo que los tengan en cuenta para un trabajo, y no que ahora pasas de cierta edad y no te tienen en cuenta para nada. También, por qué no decirlo, pensé que si a ellos no les descartan para la entrevista por la edad, la mía no es motivo para no conservar mi empleo. Me gustaría ver esta tarde que les han seleccionado para el puesto: estoy convencida de que tienen mucho que aportar. Todo pinta tan bien, que ayer cuando me llamaron para preguntarme si seguía interesada en el puesto y si me podía incorporar hoy, les dije que hoy tenía que ir por la tarde a una revisión médica, que ya la había pospuesto muchas veces y no quería faltar. Me dijeron que ningún problema, que saliendo del médico me presente en el trabajo y que no me olvide del justificante.
Sí, todo pinta muy bien… Supongo que dependerá de nuestra habilidad para hacer las encuestas y de que no nos cuelguen demasiado. Si alguien os llama un día para una encuesta de esas, acordaros que podría ser yo. Ya sé que puede resultar muy pesado, pero las cosas se pueden arreglar si nos ayudamos entre todos.
viernes, 25 de marzo de 2011
Iara
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| Iara |
Ni el terremoto de Japón, ni el bombardeo de Libia impiden que, por fin, pueda dar una buena noticia. Esta belleza de la foto es Iara (i latina, a, erre, a), que nació en Madrid el 15 de marzo a eso de las 11 y media de la noche. La verdad es que la niña se hizo de rogar, la fecha prevista para el parto se retrasó varias veces, pero finalmente todo salió bien: parto natural sin más ayuda que la epidural (vaya, me ha salido un pareado). Iara tiene los ojos de su mamá y los mofletes de su papá, y parece que más o menos les deja dormir… de día, pues Iara tiene la costumbre de reclamar su comida de noche. No es porque sea hija de mis amigos Milton y Zulay, pero la niña es preciosa.
Iara viene al mundo en un momento de incertidumbre económica, pero nunca le faltará de comer ni una buena educación porque sus papás, que tuvieron que emigrar a nuestro país, no paran de trabajar. Y tiene mucha gente que la quiere, porque Iara (“la que es una señora”) ha dado esperanza a mucha gente, como si tuviera la ocasión de evitar nuestros errores y de mejorar nuestros aciertos, y eso es bueno para todos.
Como me ha hecho notar mi amiga Carmen, si añadimos una G al nombre de la niña el resultado es Guiara: ojalá que la ilusión que nos inspira Iara nos guíe a un mundo mejor que el que ella se ha encontrado. Iara, te queremos.
miércoles, 9 de marzo de 2011
El valor de los recuerdos
Estoy muy desanimada. Las cosas no terminan de salir como quiero: no acabo de hacerme con el trabajo (la competencia es feroz, por decirlo finamente). A eso tengo que añadir que, por la crisis, seguramente me tengo que cambiar de piso, dejar el sitio que ha sido mi hogar durante cinco años. Es contradictorio, creo que voy a estar más cómoda en el nuevo sitio, pero dejo muchos recuerdos atrás, recuerdos que a veces son lo que le mantiene a uno con vida. Lo primero en lo que pienso es que me dejo a mi perrito aquí dentro, porque tengo asociado su recuerdo a las paredes de esta casa, y yo no quiero abandonar a mi perro. También tengo recuerdos buenos: Jose y Carmen estuvieron conmigo en el salón de mi casa cuando la Gran Final de Sudáfrica, y cuando acabó el partido, los vecinos salimos al rellano a abrazarnos. Y qué decir del fútbol nacional: Jose, que vive en la casa de al lado, es merengue y yo colchonera. Nos hemos pasado años aporreando el tabique en común: él cuando ganaba el Madrid y yo cuando perdía. ¿Y las cenas con los amigos perpetuadas con fotos horribles? Bueno, y cuando venían a casa los amigos que hice en el barrio a ver la TV… Ahora todo eso se perderá, porque siempre se dice “nos llamamos” y siempre hay alguien que no lo hace. Mierda de dinero.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Si...
Me ha costado pero lo conseguí: tengo trabajo otra vez. Estoy de teleoperadora haciendo verificación de datos. Está un poco lejos de casa pero muy bien comunicado; con salir una hora antes es suficiente. Además, entro a las 12, con lo cual puedo llevar la comida hecha en el mismo día, aunque procuro dejarla hecha desde el día anterior para tener más tiempo para estudiar por la mañana.
No quiero confiarme y pensar que ya tengo la vida solucionada, pero quiero disfrutar de este momento de relativa tranquilidad. De poder “gastar” un poquito más: el fin de semana me voy de comida con los compañeros del anterior trabajo que tuve, me voy a un concierto de música pop y también me voy al cine a ver esa película que han sacado sobre el 23-F. No es que tenga por costumbre juerga, juerga y juerga, pero eran planes que llevaba pensando algún tiempo y se ha dado la casualidad que voy a poder disfrutar de todos ellos en el mismo fin de semana.
No es por echarme flores, tengo gran parte de mérito en lo que he conseguido: he sabido mantener la serenidad en los momentos más difíciles aunque para ello haya tenido que empacharme con chocolate de oferta. Pero también he tenido el apoyo de amigos cuya ayuda no ha sido sólo de boquilla sino que también me han avisado de ofertas de empleo que me podían servir. No digo quiénes son porque me podría despistar y dejarme a alguno en el teclado y eso no estaría bien (de los “otros” ni mentarlos porque como me exalte la lío). A esos amigos que estuvieron ahí quería dedicarles un poema de Rudyard Kipling que dice así:
Si...
Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,
Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cabeza perdida.
Si tienes en ti mismo una fe que te niegan,
y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.
Si tienes en ti mismo una fe que te niegan,
y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.
Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera;
si engañado, no engañas, si no buscas más odio,
que el odio que te tengan...
Si eres bueno, y no finges ser mejor de lo que eres;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si tropiezas al Triunfo, si llega tu Derrota,
y a los dos impostores les tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la Verdad que has hablado,
a pesar del sofisma del Orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día;
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,
aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.
Si hablas con el pueblo, y guardas tu virtud.
Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera, llega a hacerte la herida.
Si todos te reclaman y ni uno te precisa.
Si llenas el minuto inolvidable y cierto,
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
Todo lo de esta tierra será de tu dominio,
y mucho más aún: serás Hombre, hijo mío.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Qué larga se hace la espera
Me estoy volviendo perezosa para escribir… Desde que me quedé en el paro, ya he tenido cuatro entrevistas. De un sitio me han contestado para decir que, finalmente, no he pasado el primer filtro (una prueba de Excel que hice con los pies mojados porque ese día estaba lloviendo a cántaros). Por lo menos me han avisado. También hice una entrevista para cajera de supermercado, con tests incluidos. Yo me llevé buena impresión, y dijeron que avisarían con el resultado que fuera, pero no lo han hecho. ¿Eso qué significa? ¿Qué me equivoqué en mis impresiones? Pues bueno, me equivoqué, pero que avisen y que me quiten la incertidumbre. Pero a esos les da igual, claro, como ellos tienen su trabajo uno más o uno menos les tiene sin cuidado. Mientras tanto, algo tengo que hacer para no petrificarme: se me ocurren muchas cosas, pero no tengo claro nada. Al menos estoy tranquila, pienso en verde, el color de la esperanza…
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