sábado, 6 de agosto de 2011

Cómo hemos cambiado

Hace unos días tuve ocasión de pasar unas pequeñas vacaciones con unos sobrinos. Ulises, de 11 años, es un gran conversador; Darío, de 5 y ahijado mío, es muy cariñoso: se pasó casi todo el tiempo diciéndome “tía, te quiero mucho”. Micaela cumplirá 2 añitos a finales de septiembre y es una mandona. Aitana tiene 2 años y medio y es muy tímida, pero después de un rato se acerca a la gente. Pero el que más me ha llamado la atención fue Darío ¿y por qué? Porque es quien me ha hecho ver lo que puede cambiar una persona con las desilusiones de la vida. Si subíamos a un trenecito y veía una niña comiéndose unas patatas no tenía problema en pedirle una; si veía a unos niños jugando en el parque se acercaba y les preguntaba si podía jugar…


Darío no tenía ningún inconveniente en tomar la iniciativa si quería algo, y no tenía miedo al no. Esa actitud la he perdido hace mucho tiempo; hay cosas, muchas cosas que me pierdo por miedo al no, por miedo al rechazo. Y lo mismo no me corto un pelo en lo referente al trabajo, pero a la hora de tratar con la gente, hay veces que prefiero quedarme sola a llevarme una desilusión. Ojalá Darío no cambie nunca.

martes, 5 de julio de 2011

Mónaco

Mónaco, un estado que apenas ocupará dos kilómetros cuadrados. Estuve allí hace más de un año, en diciembre del 2009, una semana, por Navidad. En aquel viaje tenía Niza como base de operaciones y luego iba en el coche a otras poblaciones: Cannes, Antibes, Saint-Tropez Mónaco… He tenido la oportunidad de conocer lugares impresionantes como París o Viena, pero lo que se ve en Mónaco es de escándalo. 
Mansión de los Rothschild en Mónaco. Bueno, es una parte de ella, porque en realidad es mucho más grande.

Para empezar, diré lo que no se ve: casas de pobres, los todo 100 ni en sueños, y tampoco recuerdo que viera un supermercado (aunque supongo que lo tendrían escondido  en algún sitio, porque en Mónaco también se come). Tiendas habían las normales ahí: Chanel, Armani, Gucci… 
Tienda de Chanel en Mónaco.

También ví a una señora contemplando el escaparate de una joyería que había junto al Casino (ese que sale en todas las películas de James bond), sufriendo ante el terrible dilema de decidir entre el diamante o los rubíes. Y el abrigo que llevaba (aunque no hacía frío) no era de piel de conejo. Yo me saqué una foto apoyada en un Rolls que había en la puerta del Casino, donde entré hasta donde se podía entrar sin pagar. 
Casino de Mónaco.

Luego, me senté en el Café de París, donde me tomé un café con leche muuuuy despacito. Desde que me fui sigo con ganas de volver. Por cierto, el sábado se casaron Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock: quiero pensar que el careto que llevaban era por cansancio, porque sino pensaría que se enteraron que después les pondrían pollo frito y no perdices.
Alberto Grimaldi y Charlene Wittstock.

lunes, 20 de junio de 2011

¡¡¡FIESTAAAAAA!!!

Joé, qué estrés. Ayer me fui a cenar con mi madre a un japonés y a ver la última película de Ricardo Darín, Un cuento chino: buenísima, la recomiendo.


Mi madre me regaló una sortija que había sido de su padre y, para mí tiene mucho valor sentimental porque no lo conocí: un día hablaré de él. Hoy he almorzado con parte de mi familia: comimos pollo asado y montañas de patatas fritas (es que me gustan).



Más tarde, comí tarta con unos amigos.


Luego otra vez a cenar con otra parte de la familia, después otra vez con unos amigos.


Y por fin en casita. Mañana más, que llevaré bombones al curro.


Además (no es por presumir), me han llovido las felicitaciones: me han llamado desde Terrassa, Tarazona, Talavera (que curioso, todo con T), Madrid -naturaca- y en el Facebook ya ni os cuento, aquí incluyo una francamente curiosa: la de los Abbey Road Bcn Abbey's, un grupo de imitadores de los Beatles que hay en Barcelona y que están entre los mejores del Mundo.


Y es que hoy ha sido mi cuarenta y cinco cumpleaños: después del año tan nefasto que fue el 2010, me propuse que a partir del 2011 mi vida sería otra cosa: en la medida de mis posibilidades juerga, juerga y juerga, y nada como un cumpleaños para divertirse. Ojo, que al mismo tiempo soy consciente de que hay que trabajar, estudiar y  que vivimos tiempos difíciles, pero el día menos pensado se termina la vida y hemos pasado por ella sin haber vivido.

Por cierto, Kike seguro que me felicita en julio: no sé cómo se le ha metido en la cabeza que mi día coincide con el aniversario del aterrizaje en la Luna.


domingo, 12 de junio de 2011

¿No pueden poner las cosas más difíciles?

Desde hace tiempo estoy preparando oposiciones a profesora de secundaria y bachillerato, vamos de instituto; es casi casi como volver a estudiar la carrera, por lo menos para mí, que hice un plan de estudios diferente al que hay ahora: tres años de asignaturas comunes de Historia, Arte y Geografía, y luego la especialidad a elegir entre Prehistoria y Arqueología, Historia Antigua y Medieval, Historia Moderna y Contemporánea, … bueno, esto si tirabas por Historia, si tirabas por Arte o por Geografía no me acuerdo cómo era. El plan de ahora, es Geografía, Arte o Historia desde el principio, por lo que los que vienen del plan nuevo están en desventaja con los que vienen del plan antiguo, pues tienen que estudiar cosas que no dieron en la carrera.

Centrándonos en lo que es la oposición, hay que preparar una programación sobre cómo serían las clases, ajustándose a unas normas legales. La verdad es que no es tan sencillo como parece: cuando se va de nuevas parece que es algo muy fácil y luego resulta que es algo más enrevesado.

También hay que estudiar un temario. Hace un año eran 72 temas: 19 de Geografía, 35 de Historia, 11 de Arte y 7 de Ciencias Sociales. Con lo cual los que vamos de una preparación de Historia seguimos con ventaja. A todo esto, hay que añadir una preparación de ejercicios prácticos: comentario de textos, de mapas, de una obra de arte… Del examen mejor no hablamos, porque sólo el hecho de encontrar el lugar donde tienes que examinarte ya es otra dificultad añadida.

Pues bien, éste año han cambiado el temario: han quitado unos temas, han puesto otros, y los que había los han cambiado de sitio, que si antes un tema hacía el número 27 ahora lleva el 32, por ejemplo. He hallado la correspondencia entre el temario antiguo y el nuevo y hay 9 temas que no había antes. Entonces pensé: por nueve temas que no tengo, no voy a ser tan tacaña de no comprarme el temario nuevo a pesar de qué el antiguo me costó más de 300 euros. A ver si no voy a saber elaborar esos temas y por rata me cae uno de ellos. Me puse a buscar por todas partes y resulta que aún venden el temario antiguo y el único sitio donde ya tienen el nuevo me puede costar más de 400 euros que no tengo ahora. ¿A qué vienen tantas prisas por hacerme con el temario nuevo? Que yo sepa, un examen se prepara con tiempo, aunque éste sea en junio de 2012. También pregunté en una librería donde se vende la versión más barata (más barata porque quizás sea la menos bonita de encuadernación y tenga la letra más pequeña), pero allí me dijeron que no la imprimirán hasta ¡septiembre-octubre! ¿Por qué tienen que esperar tanto tiempo? ¡Que un examen así no se improvisa!

Está claro que de momento me pongo con los temas que ya tengo, y tendré que esperar a que se hagan públicos los epígrafes de los temas que no tengo, porque por poder puedo elaborarlos yo solita pero teniendo los epígrafes, porque no puedo rellenarlos con cualquier cosa. Llegué a casa bastante desanimada, pero supongo que se me pasará.

viernes, 27 de mayo de 2011

La revisión ginecológica


Hace tres días que me hice la última de las pruebas de la revisión ginecológica, ahora tengo que esperar a que me reciba el especialista, a finales de junio, para que me dé el resultado. Supongo que me llamarán antes si ven algo en la mamografía, aunque no creo, porque sino me lo hubieran dicho en el momento. C… en diez, como duele, como si me las hubiera pillado con la puerta. Pero es necesario, y también el examen que nos hacen por los “Países Bajos”: a ninguna le gusta que la toque alguien que no sea su novio. Y no hablemos del análisis de sangre: te clavan una estaca en la vena y por cada tubito que te quitan te aprietan la aguja un poco más: a mí me quitaron cuatro. Por un momento creí que la aguja saldría por el codo, pero no fue así. Todavía me duele…

A lo que iba. Las pruebas ginecológicas son un rollo, sólo la burrocracia (no es errata) hace que te apetezca echarte atrás y no hacer nada, pero hay que hacerlo, no sea que luego vengan las lamentaciones.

sábado, 14 de mayo de 2011

Cuando son los demás los que no han tenido suerte


Estoy en mi puesto de trabajo justo después de comer, con un sueño horrible. De vez en cuando, tomo unos sorbos de refresco con cafeína en un intento de no dormirme. Como no tengo reloj de pulsera, miro de reojo la hora que indica el móvil, porque en ningún lugar de mi pantalla veo algo que me haga saber en qué tiempo vivo. Esto no está mal, pero cuando pasan las horas y no se hacen encuestas resulta descorazonador. Pero tampoco me estoy quejando: no han renovado a todos los compañeros a los que nos vencía el contrato a finales de abril. Y, además, son compañeros que trabajan bien, que me ayudaron cuando no me apañaba con el ordenador y también me enseñaron varios trucos para sacar adelante las encuestas. Me sabe mal la situación que se ha creado. Desde aquí quiero desearles que encuentren un trabajo a la mayor brevedad posible.

martes, 3 de mayo de 2011

¡Que vivan los novios!

Lo confieso, estas cosas me encantan. Y aunque a mí no se me ha perdido nada en este asunto, me las apañé para ver un poco de la transmisión en directo, he visto todas las redifusiones que he podido, y me he estudiado el Hola de cabo a rabo. ¿De qué estoy hablando? Supongo que a estas alturas ya os habréis dado cuenta… De qué va a ser, de la boda de Guillermo de Gales y Kate Middleton, que se casaron el viernes 29 de abril en la abadía de Westminter.


Tengo que decir que me ha encantado, y es que yo para estas cosas soy muy british. Guillermo, que iba con el uniforme de la Guardia Irlandesa, estaba muy guapo. Kate, perdón, Catherine, llevaba un vestido precioso, que recordaba al que en su día llevó Grace Kelly y, por qué no decirlo, al que vistió Belén Esteban.


Su Graciosa Majestad Isabel II (a mí me intriga porqué eso de “Graciosa” si esta mujer no tiene ni pizca de gracia) iba con un traje del que podría decirse que le han cambiado el color con el photoshop, porque, a decir verdad, el modelo parecía igual a los que lleva siempre, solo que esta vez era amarillo pollito. Pero, a su manera, se la veía feliz. Le concedió a los recién casados el título de Duques de Cambridge.


Del resto de los asistentes, cabe decir que entre las damas predominaron los tonos pasteles (se ve que entre las invitadas filtran la consigna de ir en determinados colores) y entre los hombres se vistió con frac y con uniformes de los diferentes ejércitos.

Como no, no faltó quien dio la nota, yo no sé si pretendiéndolo o no: me refiero a las hijas de Sarah Ferguson. ¡De dónde habrán salido esos tocados, sobre todo el de la mayor! (y es que encima no se le cae). ¿Es que nadie les avisó de que iban a un sitio serio? Válgame Dios, esperemos que cuando se casen elijan un poco mejor.


Bueno, yo ví la boda porque tenía ganas de ver algo bonito, algo feliz. Esperemos que siga siéndolo. Y que nosotros lo seamos también.