viernes, 9 de julio de 2010

Trasgo

Hoy a las 11,15 de la mañana el corazón de Trasgo se paró para siempre. Era mi perro, mi compañero de 11 años de vida, y siempre estuvo a mi lado, no me falló nunca. Era muy reservado con los desconocidos pero conmigo era el perro más cariñoso del mundo. Ahora empieza una nueva etapa de mi vida, y el recuerdo de Trasgo, el perro más guapo del mundo, me acompañará siempre. Gracias por todo, amigo.

jueves, 17 de junio de 2010

La montaña rusa

Ya sé que es un tópico lo que voy a decir pero la vida es como una montaña rusa: ahora subes, ahora bajas, ahora das la curva y, finalmente, disfrutas de un final casi brusco. Entonces piensas si te subes otra vez o no.


Lo digo porque mi vida ahora es así: después de pasar un fin de semana increíble, me encuentro con lo peor que le pueden decir al dueño de un perro; empiezo a comerme el tarro sobre esto y, cuando voy a recoger el sueldo con diecisiete días de retraso, me voy con las manos vacías y me veo llamando a mi abogado, que ya se ha convertido en mi primo de Zumosol. Desde luego, no es el mejor momento para pelearme por mis derechos, pero no lo he elegido yo. Y es que son muchos (demasiados quizás) los que se aprovechan de la necesidad de la gente en unos momentos tan difíciles para jugar con los trabajadores, y como cuentan con que la gente no va a quejarse, entonces ya hacen lo que les da la gana. Qué sensación más extraña, no sé si sabré describirla: es como si el carro de la montaña rusa diera vueltas y tú no puedes prever para dónde va a tirar ni cuándo va a parar. Y yo sólo necesito un poco de sosiego.

martes, 1 de junio de 2010

Con una pequeña ayuda de los amigos...

... que dirían los Beatles. Hace 3 ó 4 meses tuve ocasión de hablar con una antigua amiga de la familia y le conté que a mi perro le habían encontrado de casualidad un tumor cancerígeno en la boca. Como no había podido pedir una segunda opinión por motivos económicos me ofreció llevarle a la facultad de Veterinaria para que le atendiera un especialista. Fui dejando pasar el tiempo porque me daba reparo recordárselo hasta que un día ví que el animalito echaba orina en la sangre. La llamé y pidió cita para mi perro (Trasgo), para su hermana (Vive) y para el cuñado de mi perro (Xuso).

Ayer fue el gran día. Después de once años, Trasgo y Vive se encontraban. Y Vive acompañada. Como mi perro es algo macarra, su hermana algo gruñona y los machos suelen pelearse, yo me imaginaba que me iba a pasar la mañana separándolos a los tres. Para nada: hasta me saqué una foto con ellos.


A Trasgo le tuvieron que sacar varias radiografías. Mientras esperaba al radiólogo pasó un buen rato pensando, preguntándose qué hacía allí.


También le pesaron: está en 11,50 kgs. Yo también me pesé, pero no voy a decir en cuánto estoy :(.

Vive y Xuso estuvieron esperando impacientemente a que Trasgo terminara de hacerse sus pruebas. Hasta que se aburrieron y se sentaron, cansados de esperar.


La espera se hace eterna...


¡Por fin, ya viene!


"¿Qué tal te fue?" "No sé, me han tocado por todas partes, me han puesto el termómetro, me he subido a la balanza, me han sacado una foto... a mí este sitio no me gusta".

Cuando dejamos el edificio de la Facultad de Veterinaria los tres perritos se dirigieron hacia el coche de mi amiga pegando saltitos. Trasgo quiso subirse con Xuso y Vive al maletero pero ya no había sitio para él: se tuvo que quedar en el asiento trasero del coche. Hoy tenemos que volver: a Trasgo le encontraron una mancha en el pulmón y tienen que hacerle más pruebas para determinar lo que es. De todos modos, fue un día feliz para ambos: ni él ni yo estamos solos.

jueves, 27 de mayo de 2010

Hablando solo

Últimamente no paro mucho por aquí porque mis ocupaciones precisan más de papel y boli que de ordenador, aunque en el trabajo uso el ordenador hasta el agobio: vamos que es mi instrumento de trabajo (como la de casi todo el mundo).


Del trabajo quería hablar. Me dedico a grabar documentos, aunque está claro que no puedo contar más. Es verano y los ordenadores dan calor: como el aire acondicionado no gusta a todos no siempre se puede poner, por lo que he tenido que hacerme con un puesto que está al lado de una ventana. Por suerte, de vez en cuando corre la brisa.


Como los ordenadores no son precisamente de última generación, van como van, y lo más natural del mundo es que se queden colgados, que vayan despacio, que den error, que haya que reiniciarlos. Hasta los ordenadores de los Picapiedra funcionarían mejor, y nadie te ayuda a salir del apuro. Aunque, a decir verdad, prefiero pelearme con los ordenadores que tratar con la gente: mi trabajo exige producción, producción y producción, pero cuando produces quedas como un rey y te sientes divinamente si no te paras a analizar la cara de envidia de los compañeros.


Cuando sales del trabajo la conversación es siempre la misma: "¿Qué tal hoy? ¡Uff, yo fatal, sólo he grabado 87!" (cuando igual la media está en 90, no es tan terrible lo que le ha pasado). Cuando vas al trabajo la conversación es siempre la misma: "¿Qué tal ayer? ¡Uff, yo fatal sólo he grabado 97!" (magia, superó la media mientras dormía). Cuando vamos al descanso la conversación es siempre la misma:"¿Qué tal en la primera parte? Estoy agobiadísima, alguien se ha hecho 130 en la mañana y yo apenas llevo 70 en las tres primeras horas" (se ve que han contratado a Terminator).


Después de semejante nivel de conversación echo de menos el silencio, sobre todo si las pocas veces que alguien habla de otra cosa siempre hay alguien que le interrumpe como si no existiera. Envidio a la gente que va hablando sola por la calle: por lo menos nadie le interrumpe.


domingo, 2 de mayo de 2010

Presente incierto, futuro inexistente

Hoy es dos de mayo, día de la madre y segundo día del tercer mes que estaré sin trabajo. Se me acaba el dinero y se me acaba el humor, tan fundamental como tomarse un café a primera hora de la mañana. Miro de reojo el presente para que no me alcance la vista a un futuro que parece haberse quitado del medio. Que no me venga nadie diciéndome que rece y que tenga fe porque ya no puedo.

jueves, 29 de abril de 2010

¡Aupa Aleti!

¡Qué partido, creí que me daba algo! Hubo un momento en que tuve que cambiar de cadena por unos minutos porque no podía más con la tensión. Por si alguien no se ha dado cuenta todavía, estoy hablando del Atlético de Madrid-Liverpool, jugado en tierra de Los Beatles.

 

90 minutos de juego, 30 de prórroga (más o menos) y un gol de Forlán nos plantó en la gran final de Hamburgo contra el Fulham el 12 de mayo. No había pasado tantos nervios desde el año del doblete. Por fin un gran equipo nos hace soñar otra vez.

miércoles, 14 de abril de 2010

¿Por dónde tiro?

A veces parece que la vida está en un punto muerto: no se retrocede pero tampoco se avanza. Es una situación extraña, en la que se siente una mezcla de sosiego e intranquilidad. Sosiego porque no pasa nada, y al no pasar nada no pasan cosas malas. Intranquilidad, porque al no pasar nada, aunque no pasan cosas malas tampoco pasan buenas. Es el momento de tirar hacia delante: lo malo es no tener muy claro hacia dónde. En ese momento se necesita paz y sosiego para poder pensar, poner orden en las ideas y que vayan fluyendo poco a poco las soluciones (yo lo hago así, o por lo menos lo intento).


Pero no: los que fluyen como si fueran una inundación son los maldit@s entrometid@s, que te aturden con la primera estupidez que se les pasa por los pies (porque si se les hubiera pasado por la cabeza se habrían callado), dándote de cualquier manera unas indicaciones que no les has pedido. Y si sólo fuera una vez, todavía se puede aguantar, y si no se aguanta se pasa de lo que digan. Pero insisten, te aturden una vez, y otra, y te vuelven a preguntar qué pasa... ¡Qué les importa! Al final acabas cabreado, con tus ideas peor que antes, y sin nadie que de verdad te oriente como necesitas.